1984
1984 -Pero lo escribes con mucha elegancia -dijo O'Brien-. Y ésta no es sólo una opinión mÃa. Estuve hablando recientemente con un amigo tuyo que es un especia lista en cuestiones idiomáticas. He olvidado su nombre ahora mismo; que lo tenÃa en la punta de la lengua. Winston sintió un escalofrÃo. O'Brien no podÃa referirse más que a Syme. Pero Syme no sólo estaba muerto, sino que habÃa sido abolido. Era una nopersona. Cualquier referencia identificable a aquel vaporizado habrÃa resultado mortalmente peligrosa. De manera que la alusión que acababa de hacer O'Brien debÃa de significar una señal secreta. Al compartir con él este pequeño acto de crimental, se habÃan convertido los dos en cómplices. Continuaron recorriendo lentamente el corredor hasta que OBrien se detuvo. Con la tranquilizadora amabilidad que él infundÃa siempre a sus gestos, aseguró bien sus gafas sobre la nariz y prosiguió:
Lo que quise decir fue que noté en tu artÃculo que habÃas empleado dos palabras ya anticuadas. En realidad, hace muy poco tiempo que se han quedado anticuadas. ¿Has visto la décima edición del Diccionario de Neolengua?
-No -dijo Winston-. No creÃa que estuviese ya publicado. Nosotros seguimos usando la novena edición en el Departamento de Registro.