1984
1984 La telepantalla estuvo un momento silenciosa. Winston levantó la cabeza otra vez. ¡El comunicado! Pero no, sólo era un cambio de música. Tenía el mapa de África detrás de los párpados, el movimiento de los ejércitos que él imaginaba era este diagrama; una flecha negra dirigiéndose verticalmente hacia el Sur y una flecha blanca en dirección horizontal, hacia el Este, cortando la cola de la primera. Como para darse ánimos, miró el imperturbable rostro del retrato, ¿Podía concebirse que la segunda flecha no existiera?
Volvió a aflojársele el interés. Bebió más ginebra, cogió la pieza blanca e hizo un intento de jugada. Pero no era aquélla la jugada acertada, porque...