1984
1984 Apartó de su mente estas-imágenes. Era un falso recuerdo. De vez en cuando le asaltaban falsos recuerdos. Esto no importaba mientras que se supiera lo que era. Winston volvió a fijar la atención en el tablero de ajedrez, pero casi en el mismo instante dio un salto como si lo hubieran pinchado con un alfiler.
Un agudo trompetazo perforó el aire:' Era el comunicado, ¡victoria!; siempre significaba victoria la llamada de la trompeta antes de las noticias. Una especie de corriente eléctrica recorrió a todos los que se hallaban en el café. Hasta los camareros se sobresaltaron y aguzaron el oído.
La trompeta había dado paso a un enorme volumen de ruido. Una voz excitada gritaba en la telepantalla, pero apenas había empezado fue ahogada por una espantosa algarabía en las calles. La noticia se había di-fundido como por arte de magia. Winston había oído lo bastante para saber que todo había sucedido como él lo había previsto: una inmensa armada, reunida secretamente, un golpe repentino a la retaguardia del enemigo, la flecha blanca destrozando la cola de la flecha negra. Entre el estruendo se destacaban trozos de frases triunfales: «Amplia maniobra estratégica... perfecta coordinación... tremenda derrota... medio millón de prisioneros... completa desmoralización... controlamos el África entera... La guerra se acerca a su final...