1984
1984 Lo horrible, pensó por diezmilésima vez mientras se forzaba los hombros dolorosamente hacia atrás (con las manos en las caderas, giraban sus cuerpos por la cintura, ejercicio que se suponÃa conveniente para. los músculos de la espalda), lo horrible era que todo ello podÃa ser verdad. Si el Partido podÃa alargar la mano hacia el pasado y decir que este o aquel acontecimiento nunca habÃa ocurrido, esto resultaba mucho más horrible que la tortura y la muerte.