El camino de Wigan Pier
El camino de Wigan Pier Pero, por desgracia, no se resuelve el problema de las clases haciéndose amigo de los vagabundos. Con ello, todo lo más, se libra uno de una parte de sus prejuicios.
Vagabundos, mendigos, criminales y marginados suelen ser individuos muy excepcionales, y, en su conjunto, no más representativos de la clase obrera de lo que, pongamos, lo es la «intelligentsia» literaria de la burguesÃa. Es muy fácil intimar con un «intelectual» extranjero, pero no es nada fácil intimar con un respetable extranjero de la clase media. Por ejemplo, ¿cuántos ingleses han conocido de cerca a una familia burguesa corriente? Seguramente muy pocos, a no ser que hayan contraÃdo matrimonio con un miembro de ella. Y con la clase obrera inglesa ocurre algo parecido. Nada hay más fácil que hacerse amigo del alma de un carterista, si se sabe dónde encontrarle, pero es muy difÃcil hacerse amigo del alma de un albañil.
