Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Todo era profundamente desalentador. ¿Qué estaba pasando? Podía entender que disolvieran el POUM, pero ¿para qué arrestaban a la gente? Para nada, por lo que se podía averiguar. Aparentemente, la disolución del POUM tenía un efecto retroactivo; el POUM era ahora ilegal y, por lo tanto, uno violaba la ley al haber pertenecido antes a él. Como de costumbre, no se hizo acusación alguna contra ninguna de las personas arrestadas. Mientras tanto, sin embargo, los periódicos comunistas de Valencia difundían la historia de un gigantesco «complot fascista»: comunicación por radio con el enemigo, documentos firmados con tinta invisible, etc., etc. (Trato todo este asunto con más detalle en el Apéndice II). Lo significativo era que sólo aparecía en los periódicos de Valencia; creo que ni una sola palabra sobre el supuesto complot o sobre la disolución del POUM apareció en ninguno de los periódicos de Barcelona, fueran comunistas, anarquistas o republicanos. Nuestra primera información acerca de la exacta naturaleza de las acusaciones contra los dirigentes del POUM no provino de ningún periódico español, sino de los diarios ingleses que llegaban a Barcelona con uno o dos días de retraso. Lo que no podíamos saber en ese momento es que el gobierno no era responsable de la acusación de traición y espionaje y que sus miembros habrían de rechazarla más tarde. Sólo sabíamos vagamente que los líderes del POUM y probablemente todos nosotros éramos acusados de estar a sueldo de los fascistas. Y ya circulaban rumores de fusilamientos secretos en la cárcel. Había mucha exageración en todo esto, pero sin duda ocurrió en algunos casos y casi seguramente en el de Nin. Tras su arresto, Nin fue trasladado a Valencia y de allí a Madrid, y ya el 21 de junio circuló en Barcelona el rumor de que lo habían fusilado. Más tarde, el rumor adquirió forma más definida: Nin había sido fusilado en prisión por la policía secreta y su cuerpo arrojado a la calle. Este rumor procedía de diversas fuentes, incluyendo a Federica Montseny, exmiembro del gobierno. Desde entonces, nunca se ha vuelto a oír hablar de Nin. Más tarde, cuando delegados de diversos países plantearon la cuestión al gobierno, éste sólo dijo que Nin había desaparecido y que no se conocía su paradero. Algunos periódicos afirmaron que había huido a territorio fascista. Ninguna prueba se proporcionó en este sentido, e Irujo, el ministro de Justicia, declaró más tarde que la agencia informativa España había falsificado su comunicado oficial[17]. De cualquier manera, era muy improbable que se permitiera escapar a un prisionero político de la importancia de Nin. A menos que en el futuro aparezca vivo, creo que debemos admitir que fue asesinado en la cárcel.