Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Sin embargo, me escuchó con paciencia, aprobó con la cabeza muchas veces y asintió con cautela a lo que yo decía. Sí, parecía que se había cometido un error. Sin duda habría que investigar el asunto. Mañana*… Protesté. ¡Mañana*, no! Era un asunto urgente; Kopp tendría que estar ya en el frente. Una vez más el oficial pareció estar de acuerdo. Y entonces llegó la pregunta temida:
—Este comandante Kopp, ¿en qué unidad servía?
Había que pronunciar la palabra terrible:
—En la milicia del POUM.
—¡El POUM!
Quisiera poder transmitir el sobresalto de alarma que resonó en su voz. Hay que recordar lo que el POUM significaba en esos momentos. El temor a los espías estaba en su punto culminante, quizá todos los buenos republicanos creyeron durante un día o dos que el POUM era en verdad una vasta organización de espionaje al servicio de los alemanes. Decir semejante cosa a un oficial del Ejército Popular era como entrar al Cavalry Club inmediatamente después del escándalo de la Carta Roja y declararse comunista. Sus ojos oscuros recorrieron mi rostro. Luego de una larga pausa, preguntó lentamente:
—¿Y usted dice que estuvo con él en el frente? Entonces, ¿usted también estaba en la milicia del POUM?
—Sí.