Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Así, en líneas generales, la alineación de fuerzas era la siguiente: por un lado, la CNT-FAI, el POUM y un sector de los socialistas que propugnaba el control por parte de los trabajadores; por el otro, socialistas del ala derecha, liberales y comunistas, que defendían el gobierno centralizado y un ejército militarizado. Resulta fácil de entender por qué, en esa época, preferí la actitud comunista a la del POUM. Los comunistas tenían una política práctica definida, una política evidentemente mejor desde el punto de vista del sentido común que sólo tiene en cuenta el corto plazo. Y, por cierto, la política cotidiana del POUM, su propaganda, etc., eran increíblemente malas: tienen que haberlo sido, pues de otro modo habrían podido atraer una masa de afiliados más considerable. Lo que acababa de reafirmar todo esto era el hecho de que los comunistas, o así me parecía, seguían adelante con la guerra mientras que nosotros y los anarquistas nos quedábamos estancados. Tal era la sensación general en esa época. Los comunistas habían logrado poder y un enorme aumento de sus miembros apelando en parte a la clase media contra los revolucionarios, pero también, en alguna medida, porque eran los únicos que parecían capaces de ganar la guerra. Las armas rusas y la magnífica defensa de Madrid por tropas dirigidas en su mayor parte por comunistas habían convertido a estos últimos en los héroes de España. Como dijo alguien, cada aeroplano ruso que volaba sobre nuestras cabezas era propaganda comunista. El purismo revolucionario del POUM parecía bastante inútil, aunque su lógica me resultara evidente. Al fin y al cabo, lo que importaba era ganar la guerra.