Homenaje a Cataluña

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Pitcairn no nos dice por qué se tornó evidente que el POUM poseyera docenas de ametralladoras y varios miles de fusiles. En páginas anteriores me he referido a las armas con que se contaba en tres de los principales edificios del POUM: unos ochenta fusiles, unas pocas granadas, ninguna ametralladora; es decir, únicamente las armas indispensables para los guardias armados que en esa época todos los partidos políticos tenían en sus edificios. Resulta extraño que más tarde, cuando el POUM fue suprimido y todos sus edificios ocupados, estas «miles de armas» no salieron a la luz; ni siquiera los tanques y cañones que no pueden ser fácilmente escondidos en la chimenea. Lo más revelador de ambas declaraciones es la completa ignorancia que demuestran acerca de las circunstancias locales. Según Pitcairn, el POUM robó tanques «de los cuarteles». No nos dice de qué cuarteles. Los milicianos del POUM que estaban en Barcelona (y que ya eran comparativamente pocos, pues el reclutamiento directo destinado a las milicias partidistas había cesado) compartían los Cuarteles Lenin con tropas considerablemente más numerosas del Ejército Popular. Por lo tanto, Pitcairn nos pide que creamos que el POUM robó tanques en complicidad con el Ejército Popular. Lo mismo ocurre con los «locales» donde se ocultaban los cañones de 75 milímetros. No se dice dónde se encontraban esos locales. Las baterías de cañones que disparaban sobre la Plaza de España son mencionadas en muchos artículos periodísticos, pero creo poder afirmar con certeza que jamás existieron. Como ya señalé, durante la lucha no oí fuego de artillería, aunque la Plaza de España quedaba sólo a unos dos kilómetros de distancia. Pocos días más tarde, estuve examinando la plaza y en ningún edificio vi rastros de fuego de artillería. Y un testigo que estuvo en las inmediaciones durante toda la lucha declara que nunca aparecieron cañones. (La historia de los cañones robados puede haber tenido su origen en Antonov Ovseenko, cónsul general ruso, que se la relató a un conocido periodista inglés, quien más tarde la repitió de buena fe a un semanario. Antonov Ovseenko fue luego objeto de una «purga». No sé hasta qué punto esto afecta a su credibilidad). Desde luego, esas historias sobre tanques, cañones y ametralladoras fueron inventadas porque sin ellas resulta difícil conciliar la envergadura de la lucha de Barcelona con el escaso número de miembros del POUM. Querían señalar al POUM como único responsable de la lucha, y al mismo tiempo les era necesario presentarlo como un partido insignificante, que no contaba con mayor apoyo y «constituido sólo por unos pocos miles de miembros», según Inprecor. La única manera de evitar la contradicción de ambas afirmaciones era proclamar que el POUM contaba con todas las armas de un ejército moderno mecanizado.


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