Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña No ataco la buena fe de Langdon-Davies, pero él mismo admite que abandonó Barcelona en cuanto terminó la lucha, es decir cuando podría haber realizado alguna averiguación seria. En todo su relato hay señales evidentes de que aceptó, sin una verificación adecuada, la versión oficial de una «revuelta trotskista». Ello resulta obvio incluso en el fragmento citado. «Al anochecer» se levantan las barricadas y «a las diez» se oyen los primeros disparos. Estas no son las palabras de un testigo presencial. De su afirmación podría deducirse que es habitual aguardar a que el enemigo construya una barricada para atacarlo. Así se da la impresión de que transcurrieron algunas horas entre la construcción de las barricadas y los primeros disparos; desde luego, las cosas se produjeron a la inversa. Yo y muchos otros oímos los primeros disparos durante las primeras horas de la tarde. Además, se habla de hombres solitarios, «por lo general fascistas», que disparan desde los terrados. Langdon-Davies no explica cómo supo que estos hombres eran fascistas. No es probable que haya subido a los terrados para interrogarlos. Se limita a repetir lo que se le ha dicho y no pone en duda lo que concuerda con la versión oficial. Descubre la fuente probable de gran parte de su información con una imprudente referencia al ministro de Propaganda al comienzo del artículo. Los periodistas extranjeros en España dependían para sus informaciones de este ministro; por lo que hubiera sido de esperar que el nombre mismo de ese Ministerio bastara como advertencia. El ministro de Propaganda tenía, desde luego, tantas probabilidades de dar un informe objetivo de los disturbios de Barcelona como, por ejemplo, el difunto lord Carson de dar un informe objetivo sobre el levantamiento de Dublín en 1916.