Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Se acusaba al POUM, un partido integrado por docenas de miles de personas, en su mayoría de la clase obrera, numerosos colaboradores y simpatizantes extranjeros, muchos de ellos refugiados de los países fascistas, y con miles de milicianos nada menos que de ser una vasta organización de espionaje al servicio del fascismo. Tal acusación se oponía al sentido común, y la historia del POUM bastaba para tornarla inverosímil. Todos los dirigentes del POUM tenían un historial revolucionario meritorio. Algunos de ellos habían intervenido en la revuelta de 1934 y la mayoría habían sido encarcelados por actividades socialistas bajo el gobierno de Lerroux o la monarquía. En 1936, el dirigente Joaquín Maurín fue uno de los diputados que puso sobre aviso a las Cortes sobre el inminente levantamiento de Franco. Algún tiempo después, ya en plena lucha, fue tomado prisionero por los fascistas mientras trataba de organizar la resistencia en la retaguardia franquista. Al estallar la guerra, el POUM desempeñó un papel destacado en la resistencia. Muchos de sus miembros murieron en la lucha callejera, sobre todo en Madrid. Fue una de las primeras organizaciones que formó columnas de milicias en Cataluña y en Madrid. Resulta casi imposible explicar estas acciones como la actividad de un partido a sueldo de los fascistas. Un partido a sueldo de los fascistas simplemente se hubiera unido al otro bando.