Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Y mientras tanto, la leña, siempre la leña. Durante todo ese período, probablemente no haya ninguna anotación en mi diario donde no se mencione la leña o, mejor dicho, la falta de ella. Nos encontrábamos entre unos seiscientos y novecientos metros por encima del nivel del mar, estábamos en pleno invierno y el frío era inenarrable. La temperatura no era excepcionalmente baja, muchas noches ni siquiera helaba, y el sol invernal brillaba a menudo durante una hora al mediodía, pero se pasaba mucho frío. A veces soplaban vientos ululantes que nos arrancaban la gorra y nos hacían volar el cabello en todas direcciones, nieblas que se introducían en la trinchera como un líquido y parecían penetrar hasta los huesos; llovía con frecuencia, y un cuarto de hora de lluvia bastaba para que las condiciones se tornaran insoportables. La delgada capa de tierra por encima de la piedra no tardaba en convertirse en una pasta resbaladiza y, como siempre se caminaba sobre pendiente, resultaba imposible conservar el equilibrio. En las noches oscuras a menudo me caía media docena de veces en menos de veinte metros; esto era peligroso, pues el seguro del fusil podía atascarse con el barro. Durante varios días seguidos la ropa, las botas, las mantas y las armas se quedaban embarradas. Yo había llevado tanta ropa de abrigo como pude, pero muchos carecían de lo esencial. Para toda la guarnición, unos cien hombres, sólo había doce capotes, que los centinelas se pasaban unos a otros, y la mayoría contaba únicamente con una manta. Una noche helada hice en mi diario una lista de las prendas que tenía puestas. Resulta interesante recordarla para mostrar la cantidad de ropa que un cuerpo humano puede soportar. Llevaba un chaleco grueso y pantalones, una camisa de franela, dos jerséis, una chaqueta de lana, otra de cuero, pantalones de pana, calcetines gruesos, polainas, botas, un pesado capote, una bufanda, guantes forrados y gorra de lana. No obstante, temblaba como una hoja. Pero admito que soy particularmente sensible al frío.