Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña —No tiréis —dije en tono de broma, mientras enfocaba la cámara.
—Oh no, no tiraremos.
Un segundo después oà fuertes estampidos y numerosas balas pasaron tan cerca de mi cara que unos granos de cordita me irritaron la mejilla. No hubo mala intención y a los milicianos les pareció una estupenda broma. Unos pocos dÃas antes habÃan visto a un pobre conductor de mulas accidentalmente muerto de cinco balazos por un delegado polÃtico que hacÃa el payaso con una pistola automática.
Las difÃciles contraseñas que la milicia utilizaba en esa época constituÃan otra fuente de peligros. Se trataba de complicadas consignas dobles en las cuales era necesario responder a una palabra con otra. Por lo general tenÃan un acento afirmativo y revolucionario, tal como cultura-progreso*, o seremos-invencibles*, y a menudo resultaba imposible conseguir que los centinelas analfabetos recordaran estas palabras altisonantes. Recuerdo que una noche la contraseña era Cataluña-heroica*, y un joven campesino de rostro redondo, llamado Jaime Doménech, se me acercó, muy desconcertado, y me pidió que le explicara:
—Heroica*… ¿Qué quiere decir heroica?
Le expliqué que era sinónimo de valiente. Poco después avanzaba tropezando por la trinchera a oscuras cuando el centinela le gritó: