Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Durante todo este tiempo, unas seis semanas, sólo se realizó una acción en nuestra parte del frente. Fue un ataque que nuestras tropas de choque dirigieron contra el Manicomio, un asilo para enfermos mentales fuera de uso que los fascistas habían convertido en una fortaleza. Varios cientos de refugiados alemanes que servían en el POUM habían constituido un batallón especial llamado Batallón de Choque*, el cual, desde un punto de vista militar; se encontraba a un nivel superior al alcanzado por el resto de la milicia. Sin duda, se parecían más a soldados que cualquier otra tropa que yo haya visto en España, exceptuando la Guardia de Asalto y sectores de la Columna Internacional. El ataque, como de costumbre, se vio frustrado. ¿Cuántas operaciones efectuadas en esta guerra por tropas del gobierno no acabarían por frustrarse? El Batallón de Choque tomó el Manicomio por asalto, pero los hombres de no recuerdo ya qué milicia, encargados de apoyarlo ocupando la colina vecina al Manicomio, sufrieron una derrota aplastante. El capitán que los comandaba era uno de esos militares de carrera, de lealtad dudosa, a quienes el gobierno persistía en emplear. Fuera por miedo o por traición, puso sobre aviso a los fascistas arrojando una granada cuando estaban a doscientos metros. Me satisface poder decir que sus hombres lo mataron en el acto. Pero el ataque perdió su carácter de sorpresa, y los milicianos fueron machacados por un fuego cerrado y expulsados de la colina. Al anochecer; la milicia de choque tuvo que abandonar el Manicomio. Durante toda la noche, las ambulancias enfilaron el abominable camino a Siétamo, terminando de matar a los heridos graves con sus vaivenes.