Homenaje a Cataluña
Homenaje a Cataluña Durante el día, los cañones tronaban a rachas. Torre Fabián, nuestra nueva cocina, fue bombardeada y parcialmente destruida. Resulta curioso que, cuando uno contempla el fuego de artillería desde una distancia segura, siempre desea que el artillero dé en el blanco, aunque éste contenga la cena propia y la de algunos camaradas. Los fascistas disparaban bien esa mañana; quizá se trataba de artilleros alemanes. Localizaron Torre Fabián con bastante precisión: un tiro pasado, un tiro corto y luego: fsss—¡BUM! Las vigas saltaron por los aires y una plancha de uralita posándose como un naipe arrojado sobre una mesa. El siguiente proyectil arrancó la esquina de un edificio tan limpiamente como podría haberlo hecho un gigante con un cuchillo. Los cocineros sirvieron la cena de manera puntual, hazaña sin duda memorable.