Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Casi a la misma hora que U Po Kyin empezaba con los primeros asuntos del día, Porley, el comerciante maderero y amigo del Dr. Veraswami, abandonaba su casa camino del Club.
Flory era un hombre de unos treinta y cinco años, de complexión medía, no mal formado. Tenía el cabello muy oscuro, erizado y cada vez más escaso, bigote moreno y bien recortado, y su piel, de naturaleza cetrina, estaba descolorida por el sol. Como no se había puesto gordo ni tampoco se había quedado calvo, no aparentaba más edad de la que tenía, aunque su rostro, a pesar de estar bronceado, estaba ojeroso y mustio, con las mejillas muy delgadas y una apariencia marchita, hundida, alrededor de los ojos. Era evidente que no se había afeitado esta mañana. Vestía, como era habitual, camisa blanca, pantalones cortos de color caqui y medias, aunque en lugar de un topi tenía un maltrecho sombrero de terai inclinado sobre un ojo. Llevaba un bastón de caña de bambú con una correa para la muñeca y un cocker spaniel negro llamado Fio andaba a paso lento detrás de él.
