Los dias de Birmania
Los dias de Birmania La casa de Flory se encontraba en lo alto del maidan, próximo al borde de la jungla. Desde la entrada, el maidan se precipitaba abruptamente cuesta abajo, abrasado por el sol y de color caqui, con media docena de bungalowes de un blanco deslumbrante diseminados a su alrededor. Todo crepitaba, se estremecÃa en ese aire caliente. HabÃa un cementerio inglés rodeado por una tapia blanca a medio camino en dirección a la colina, y junto a él, una iglesia con tejado de estaño. Más allá, estaba el Club Europeo y cuando uno contemplaba el Club Europeo —un edificio rechoncho de una sola planta hecho de madera— contemplaba el verdadero centro de la ciudad. En cualquier población de la India, el Club Europeo es la ciudadela espiritual, la genuina sede del poder británico, el Nirvana por el que los oficiales y millonarios nativos suspiran en vano. Con más motivo en este caso, pues el Club de Kyauktada se jactaba con orgullo de ser prácticamente el único de los Clubes de Birmania que no habÃa aceptado jamás a un oriental como miembro. Pasado el Club, fluÃa el Irrawaddy inmenso y ocre, brillando como diamantes en los tramos que golpeaba el sol; y más adelante el rÃo se extendÃa por los inmensos arrozales, desapareciendo en una hilera de colinas negruzcas hacia el horizonte.