Los dias de Birmania

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Capítulo XV

Cuando Flory llegó al Club se encontró a los Lackersteen de un mal humor que era poco habitual en ellos. Mrs. Lackersteen estaba como de costumbre sentada en el mejor sitio, justo debajo del punkah, y leía la lista civil, el Debrett de Birmania; se trataba de una publicación en la que se recopilaban datos sobre las distintas familias de la aristocracia. Estaba muy enfadada con su marido, que la había desafiado pidiéndose “una copa generosa” tan pronto llegó al Club, y que le seguía contrariando aún más leyendo el Pink’un. Elizabeth estaba sola en la pequeña y mohosa biblioteca, pasando las hojas de un ejemplar atrasado de Blackwood’s.

Desde que se había separado de Flory, Elizabeth había vivido una experiencia muy desagradable. Acababa de tomar un baño y empezaba a vestirse para la cena, cuando su tío irrumpió en su cuarto con el pretexto de que quería que le contara algo más sobre la jornada de caza, y empezó a pellizcarle la pierna de un modo que no llamaba a engaños. Elizabeth se quedó horrorizada. Era la primera noticia que tenía de que hay hombres capaces de hacerles el amor a sus propias sobrinas. Vivir para ver. Mr. Lackersteen intentó aparentar que se trataba de una broma, pero era demasiado torpe y estaba demasiado borracho como para conseguirlo. Por fortuna, su esposa no se encontraba cerca, porque si hubiera escuchado algo se habría desencadenado un escándalo mayúsculo.


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