Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —Es inútil que trate de decirte lo que significas para mà —dijo—. «¡Lo que significas para mÃ!», estas frases tan directas… No sabes, no puedes llegar a hacerte una idea de cuánto te quiero. Pero al menos debo intentar decÃrtelo… Hay tantas cosas que tengo que contarte… ¿Prefieres que volvamos al Club? Puede que nos echen en falta. Podemos seguir hablando en la veranda.
—¿Tengo el pelo muy despeinado?
—Lo tienes muy bonito.
—¿Pero lo tengo despeinado o no? ¿Me lo puedes alisar, por favor?
Inclinó la cabeza y él le peinó los cortos y frÃos mechones con la palma de la mano. La manera que tuvo de acercarle la cabeza le transmitió una curiosa sensación de intimidad, mayor aún que la que le habÃa hecho sentir el beso. Era como si se viera ya su marido. DebÃa conseguirla, estaba claro. Sólo casándose con ella podÃa salvar su vida. Se lo pedirÃa ahora mismo. Anduvieron lentamente flanqueados por los arbustos de crotón hacia el Club. Flory la rodeaba con el brazo por encima del hombro.