Rebelión en la granja
Rebelión en la granja —Camaradas —gritó—, imagino que no supondréis que nosotros los cerdos estamos haciendo esto con un espÃritu de egoÃsmo y de privilegio. Muchos de nosotros, en realidad, tenemos aversión a la leche y a las manzanas. A mà personalmente no me agradan. Nuestro único objeto al comer estos alimentos es preservar nuestra salud. La leche y las manzanas (esto ha sido demostrado por la Ciencia, camaradas) contienen substancias absolutamente necesarias para la salud del cerdo. Nosotros, los cerdos, trabajamos con el cerebro. Toda la administración y organización de esta granja depende de nosotros. DÃa y noche estamos velando por vuestra felicidad. Por vuestro bien tomamos esa leche y comemos esas manzanas. ¿Sabéis lo que ocurrirÃa si los cerdos fracasáramos en nuestro cometido? ¡Jones volverÃa! SÃ, ¡Jones volverÃa! Seguramente, camaradas —exclamó Squealer casi suplicante, danzando de un lado a otro y moviendo la cola—, seguramente no hay nadie entre vosotros que desee la vuelta de Jones.