Rebelión en la granja
Rebelión en la granja Todo aquel año, los animales trabajaron como esclavos. Pero eran felices en su tarea; no escatimaron esfuerzo o sacrificio, pues bien sabÃan que todo lo que ellos hacÃan era para su propio beneficio y para los de su misma especie que vendrÃan después, y no para unos cuantos seres humanos rapaces y haraganes.
Durante toda la primavera y el verano trabajaron sesenta horas por semana, y en agosto Napoleón anunció que también tendrÃan que trabajar los domingos por la tarde. Ese trabajo era estrictamente voluntario, pero el animal que no concurriera verÃa reducida su ración a la mitad. Aun asÃ, fue necesario dejar varias tareas sin hacer. La cosecha fue algo menos abundante que el año anterior, y dos parcelas que debÃan haberse sembrado con nabos, a principios del verano, no lo fueron porque no se terminaron de arar a tiempo. Era fácil prever que el invierno siguiente serÃa duro.
