Rebelión en la granja
Rebelión en la granja Era totalmente necesario ocultar eso al mundo exterior. Alentados por el derrumbamiento del molino, los seres humanos estaban inventando nuevas mentiras respecto a «Granja Animal». Nuevamente se propagaba que todos los animales se estaban muriendo de hambre y enfermedades, que se peleaban continuamente entre sí y habían caído en el canibalismo y el infanticidio. Napoleón conocía bien las desastrosas consecuencias que acarrearía el descubrimiento de la verdadera situación alimenticia, y decidió utilizar al señor Whymper para difundir una impresión contraria. Hasta entonces los animales tuvieron poco o ningún contacto con Whymper en sus visitas semanales; ahora, sin embargo, unas cuantas bestias seleccionadas, en su mayor parte ovejas, fueron instruidas para que comentaran casualmente, al alcance de su oído, que las raciones habían sido aumentadas. Además, Napoleón ordenó que se llenaran con arena hasta el tope, los depósitos casi vacíos de los cobertizos y que luego fueran cubiertos con lo que aún quedaba de cereales y forrajes. Mediante un pretexto adecuado, Whymper fue conducido a través de esos cobertizos permitiéndosele echar un vistazo a los depósitos. Se consiguió engañarle y continuó informando al mundo exterior que no había escasez de alimentos en «Granja Animal».