Recuerdos de la guerra de Espana
Recuerdos de la guerra de Espana La columna vertebral de la resistencia antifranquista fue la clase obrera española, sobre todo los trabajadores urbanos afiliados a los sindicatos. A largo plazo —y es importante recordar que sólo a largo plazo—, la clase obrera sigue siendo el enemigo más encarnizado del fascismo, por la sencilla razón de que es la que más ganaría con una reorganización decente de la sociedad. A diferencia de otras clases o estamentos, no se la puede sobornar eternamente.
Decir esto no es idealizar la clase obrera. En la larga lucha que siguió a la Revolución Rusa, los derrotados han sido los trabajadores manuales y es imposible no creer que la culpa fue de ellos. Los obreros organizados han sido aplastados una y otra vez, en un país tras otro, con métodos violentos manifiestamente ilegales, y sus compañeros extranjeros, con los que estaban unidos por un sentimiento de teórica solidaridad, se han limitado a mirar, sin mover un dedo. ¿Quién puede creer ya en el proletariado internacional con conciencia de clase después de los sucesos de los diez últimos años? Las matanzas de trabajadores en Viena, Berlín, Madrid o donde fuera, parecían tener menor interés e importancia para sus camaradas británicos que el partido de fútbol del día anterior.
