Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres Las dos libras que me habÃa dado B. nos duraron unos diez dÃas. Y si duraron tanto fue gracias a Paddy, que en la calle habÃa aprendido a ahorrar y consideraba que una comida al dÃa era un despilfarro absurdo. La comida para él era sinónimo solo de pan con margarina —el eterno té con dos rebanadas— que sirve para engañar al hambre una o dos horas. Me enseñó a vivir —comida, cama y tabaco incluidos— por media corona al dÃa. Y se las arregló para ganar unos cuantos chelines más haciendo de gorrilla por las noches. Era un trabajo precario, amén de ilegal, pero aportaba un poco más y ayudó a estirar nuestro dinero.
