Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres Un día mis clases de inglés se acabaron de pronto. Empezaba a hacer calor y a uno de mis alumnos le dio pereza seguir con las clases y me despidió. El otro se fue sin previo aviso y me dejó a deber doce francos. Me quedé con solo treinta céntimos y sin tabaco. Estuve un día y medio sin nada que comer ni fumar, hasta que por fin, demasiado hambriento para soportarlo, metí la ropa que me quedaba en la maleta y la llevé a empeñar. Eso acabó con mis pretensiones de normalidad, pues no podía sacar la ropa del hotel sin pedirle permiso a madame F. Recuerdo, no obstante, lo mucho que le sorprendió que le preguntara en lugar de sacarla de tapadillo, pues largarse sin pagar era una práctica habitual en el barrio.
