Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres Era una callejuela muy estrecha: una hondonada de casas altas y leprosas que se inclinaban las unas contra las otras en extrañas poses, como si las hubiesen congelado en el momento de ir a derrumbarse. Todas las casas eran hoteles y estaban abarrotadas de huéspedes hasta el tejado, la mayorÃa polacos, árabes e italianos. Al pie de los hoteles habÃa pequeños bistros, donde podÃas emborracharte por el equivalente a un chelÃn. Los sábados por la noche cerca de un tercio de la población masculina del barrio estaba ebria. HabÃa peleas por las mujeres y los peones árabes que vivÃan en los hoteles más baratos tenÃan misteriosas pendencias que zanjaban a silletazos y de vez en cuando con revólveres. De noche los policÃas solo se aventuraban en esa calle de dos en dos. Era un sitio bastante ruidoso. Y, no obstante, entre la suciedad y el estrépito, vivÃan los acostumbrados tenderos franceses respetables, panaderos, lavanderas y demás, que se ocupaban de sus asuntos y amasaban discretamente pequeñas fortunas. Como barrio bajo parisino era bastante representativo.