Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres Los huéspedes constituÃan una población flotante, extranjeros en su mayorÃa, que se presentaban sin equipaje, se quedaban una semana y volvÃan a desaparecer. Los habÃa de todos los oficios: zapateros remendones, albañiles, picapedreros, peones, estudiantes, prostitutas y traperos. Algunos eran increÃblemente pobres. En una de las buhardillas habÃa un estudiante búlgaro que confeccionaba zapatos de fantasÃa para el mercado estadounidense. De seis a doce de la mañana se sentaba en la cama y cosÃa una docena de zapatos con los que ganaba treinta y cinco francos; el resto del dÃa asistÃa a clases en la Sorbona. Estudiaba teologÃa y tenÃa libros sobre la materia boca abajo en el suelo cubierto de cuero. En otro cuarto vivÃan una rusa y su hijo, que decÃa ser artista. La madre trabajaba dieciséis horas al dÃa, zurciendo calcetines a veinticinco céntimos el calcetÃn, mientras el hijo, bien vestido, haraganeaba en los cafés de Montparnasse. Otra habitación la habÃan alquilado dos huéspedes distintos: uno que trabajaba de dÃa y otro que trabajaba de noche. En otra, una viuda compartÃa la cama con sus dos hijas adultas, ambas tÃsicas.