Subir a por aire
Subir a por aire FlorecÃan las primaveras. Creo que era un dÃa de marzo.
Acababa de atravesar Westerham con el coche y me dirigÃa a Pudley. TenÃa que hacer allà el peritaje de una quincallerÃa, y también, si conseguÃa encontrarle, entrevistarme con un posible suscriptor de seguro de vida que no acababa de decidirse. Su nombre nos habÃa sido enviado por el agente local, pero en el último momento se habÃa echado atrás porque dudaba si podrÃa pagar las cuotas. Yo sirvo bastante para convencer a la gente. Es otra de las ventajas del estar gordo; mi persona crea una atmósfera de confianza en la que firmar un cheque constituye casi un placer. Claro que hay diferentes maneras de abordar a los clientes. Con algunos es mejor destacar la cuantÃa de las primas, y a otros se les puede asustar de manera muy sutil, insinuando lo que serÃa de sus esposas si ellos muriesen sin estar asegurados.
