Subir a por aire
Subir a por aire Me dirigà a Lower Binfield por la colina de Chamford. Se puede entrar en el pueblo por cuatro carreteras, y hubiese sido más rápido ir por Walton. Pero habÃa querido pasar por la colina, por el camino que tomábamos al volver a casa en bicicleta después de pescar en el Támesis. Inmediatamente después de la cima de la colina, los árboles se espacian y se puede ver el pueblo en el valle, a los pies de uno.
Es una extraña experiencia recorrer una zona de campo que no se ha visto en veinte años. Uno lo recuerda todo con gran detalle, pero lo recuerda mal. Todas las distancias han variado, y los puntos de referencia parecen haber cambiado de sitio. Uno piensa todo el rato que esta ladera era mucho más empinada, y que aquel recodo del camino estaba del otro lado. Y, por otra parte, uno conserva recuerdos que son exactos, pero que sólo corresponden a un momento concreto. Uno recuerda, por ejemplo, un rincón de un campo en un dÃa húmedo de invierno, con la hierba tan verde que era casi azul, la puerta de un cercado podrida y cubierta de liquen, y una vaca allà parada mirándole a uno. Y uno vuelve al cabo de veinte años y se sorprende de que la vaca no esté allÃ, en el mismo sitio, mirándole a uno con la misma expresión.
