Indigno de ser humano
Indigno de ser humano Tres fotografías. Tres momentos en la vida de un hombre que jamás entendió el significado de ser humano. Yozo, un joven atrapado en una existencia donde la hipocresía es ley, aprende a sobrevivir tras una máscara de humor y sumisión. En Tokio, su descenso es inevitable: alcohol, morfina, amores rotos. Pero detrás de su propia confesión, la realidad podría ser otra. ¿Es un monstruo disfrazado de víctima o una víctima del monstruo que es la sociedad? Una historia que desgarra, atrapa y deja una huella imborrable.
El niño en la fotografía sonríe. Pero no es una sonrisa común. No hay alegría, no hay inocencia, no hay rastro de humanidad en ella. Es una mueca, una máscara meticulosamente ensayada para engañar a quienes lo rodean. Su nombre es Yozo, y desde siempre ha entendido una verdad que otros ignoran: la vida es un teatro y él es un actor sin papel propio.
Desde pequeño, Yozo nunca ha comprendido a las personas. No sabe cómo funcionan, qué las motiva, por qué sus palabras y sus gestos parecen decir cosas diferentes. Ha aprendido a imitar, a disfrazarse de alguien normal, a ser un bufón que hace reír para evitar ser descubierto.
