Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Argos poseía cien ojos en la frente, cien en la nuca[26], 20y muchas veces el Amor, que era uno solo, los engañó. Dánae, que había sido encerrada para siempre en una cámara hecha de hierro y de piedra cuando aún era virgen, fue madre[27]. Penélope permaneció impoluta entre tantos 25pretendientes, aunque no tenía quien la vigilara[28]. Lo que se guarda, lo deseamos más vivamente y la misma inquietud llama al ladrón; pocos aman lo que otro les permite. Una mujer no atrae a sí la atención por su bonito rostro, sino por el amor que su marido le tiene: piensan que es un no sé qué lo que te ha enamorado de ella. La que el marido vigila no gana en honradez, sino que se la busca 30como amante. El miedo mismo se paga mejor que el propio cuerpo. Indígnate si quieres, pero el placer prohibido es el que gusta. Únicamente me enamoro de la que puede decir «tengo miedo».
Con todo no es justo poner vigilancia a una mujer libre. Amenace este miedo a las gentes de naciones extranje35ras. ¿Acaso va a ser ella casta para que su guardián pueda decir «a mí se me debe» y para que tu esclavo sea elogiado? Demasiado ingenuo es el que se ofende por la infidelidad de su mujer; y no está bastante enterado de las costumbres de la Urbe, en la que los engendrados por 40Marte no nacieron sino como fruto de un delito[29]: Rómulo, hijo de Ilia, y el hijo de Ilia, Remo.