Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor No obstante, si queda algo de nosotros además del renombre y de la sombra, Tibulo estará en el valle del Eli60sio[87]. Tú, docto Catulo[88], coronadas de hiedra tus sienes juveniles, vendrás a su encuentro junto con tu querido Calvo[89]. Y si es falsa la acusación de que ofendiste a tu amigo[90], también tú, Galo, que has hecho entrega de tu sangre y de tu vida. Tu sombra es compañera de la de todos 65ellos, si es verdad que existe una sombra del cuerpo; tú, culto Tibulo, has aumentado el número de los bienaventurados.
Huesos, descansad en paz en esa sólida urna —tal es mi ruego—, y que la tierra no sea pesada sobre tu ceniza[91].
Como la anterior, esta elegÃa ofrece una temática poco común en la colección, pues en su mayor parte está dedicada a la narración de un mito. La vinculación con los amores personales del poeta se halla, no obstante, al principio y al final, enmarcando el relato y formando una estructura anular. El poeta se ve privado de la relación carnal con su amada, porque durante la fiesta de Ceres se exige continencia. Pero si la misma diosa supo lo que era el amor —y aquà se inserta el relato mÃtico—, ¿por qué no será más comprensiva con los amantes y permitirá su unión también en los dÃas de fiesta? Es lo que argumenta Ovidio.
