Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor 30Ya mi barca, adornada con una corona votiva, oye sin inquietarse el rumor de las olas hinchadas en el mar[103]. Abandona las lisonjas y las palabras que en otro tiempo tuvieron fuerza para perderme: ya no soy el necio que antes fui.
Glosa del odi et amo catuliano. La belleza de su amada; razón para el amor; su frivolidad, razón para el odio: y el poeta en la encrucijada, no sabiendo si optar por lo uno o por lo otro. Parece una réplica de la anterior elegía: a la seguridad con que hablaba antes acerca del fin de sus amores, se opone ahora la inseguridad y el replanteamiento del dilema.
Por una parte el amor y el odio por otra luchan entre sí y orientan mi débil corazón en direcciones contrarias; pero creo que vence el amor. Si me es posible, odiaré; si no, amaré contra mi voluntad: tampoco el toro gusta del yugo, y a pesar de odiarlo, lo lleva. Huyo de tu frivolidad, 5pero tu hermosura me reclama cuando huyo; recrimino tu falta de moral, pero amo tu cuerpo. De manera que no puedo vivir ni sin ti ni contigo, y me parece no tener claro cuál es mi deseo.
Quisiera que fueras menos hermosa o menos frívola: una hermosura tan maravillosa no concuerda con tu carác10ter depravado. Tus acciones se merecen odio, pero tu cara reclama amor: ay de mí, desgraciado, que ésta tiene más fuerza que tus vicios.
