Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Para evitar que su huésped escapase, Minos había obstaculizado todas las salidas; pero aquél encontró una audaz escapatoria gracias a sus alas[8]. Dédalo, después que hubo encerrado al varón mediotoro y toro mediovarón concebido adúlteramente por 25su madre[9], dijo: «Acabe ya mi destierro[10], justísimo Minos; que la tierra de mis padres acoja mis cenizas, y puesto que, perseguido por hados desfavorables, no he podido vivir en mi patria, concédeme la posibilidad de morir en ella. Si la gratitud para con un viejo te parece despreciable, concédele el regreso a mi hijo[11], y si no quieres ser condes30cendiente con el muchacho, sé condescendiente con el viejo.» Esto era lo que había dicho, pero aunque dijera tales palabras y muchas otras más, aquél no le concedía el regreso. Tan pronto como se dio cuenta de ello, dijo: «Ahora, ahora tienes motivo, oh Dédalo, para demostrar tu talento. Minos posee la tierra y posee los mares: ni 35la tierra ni el agua ofrecen camino para nuestra huida. Sólo queda emprender la marcha por el cielo: por el cielo intentaremos salir; perdona, Júpiter excelso, este intento mío. No es mi propósito alcanzar las mansiones siderales, pero ningún otro camino hay sino éste para escapar del 40tirano. Si a través de la Estige se me concediera la huida, yo escaparía nadando por la corriente estigia; me veo obligado a renovar las leyes de mi naturaleza.»