Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor 65Ya Lucifer[35] pone en movimiento los ejes de su carro cubiertos de escarcha, y el gallo llama a los pobres a su trabajo. Y tú, guirnalda arrancada de mis cabellos tristes, quédate aquí cuanto dure aún la noche sobre este umbral 70cruel. Tú serás la testigo ante mi amada, cuando a la mañana te vea arrojada aquí, del tiempo que tan mal he consumido. Sea como sea, adiós y recibe mi saludo al partir, tú, insensible y digno de infamia por no haber dejado pasar a un amante. Adiós. Vosotras también, crueles jambas y rígido dintel, y puertas compañeras de su esclavitud, duros maderos, adiós.
En un momento de arrebato Ovidio ha pegado a su muchacha. Pero, una vez que ha pasado ese momento y a la vista de las lágrimas de ella, se arrepiente, maldice sus manos y se enfada consigo mismo.
Si estás aquí como amigo, ahora que mi locura toda se ha desvanecido ya, átame las manos, pues se han hecho merecedoras de cadenas. Sí, ha sido la locura la que lanzó mis brazos insolentes contra mi amada. Y maltrecha por mi mano furiosa está ella llorando ahora. En ese momento 5habría sido yo capaz de pegar incluso a mis padres queridos, y hasta de dar crueles azotes a los dioses sacrosantos. ¿Y qué? ¿No echó por tierra Áyax, dueño de un escudo de siete capas, a los ganados cogiéndolos por sorpresa en los extensos llanos?[36].
