Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor ¿Quién se atrevió a divulgar entre los profanos los ritos de Ceres[99] y los grandiosos misterios que se inventaron en Samotracia[100]? Poco mérito tiene guardar algo en secreto, pero inversamente es muy grave delito decir lo que debe callarse. ¡Oh, cuán merecido 605se tiene el charlatán de Tántalo que, sin haber podido coger las manzanas del árbol, se abrase de sed en medio del agua![101]. Antes que nadie es Citerea la que manda que sus ritos se mantengan en silencio; ya lo aviso: que a ellos no venga ningún parlanchÃn. Los misterios de Venus aun610que no están escondidos en cestas, ni resuenan en su celebración los huecos cÃmbalos de bronce con golpes frenéticos, sà que, por lo menos, están entre nosotros en medio de nuestras prácticas, pero de tal manera que desean estar ocultos entre nosotros. Venus misma, cuantas veces se quita sus vestiduras, encogiéndose un poco cubre su pu615bis con la mano izquierda[102]. A la vista de todos y por doquier se acoplan los animales: incluso después de haberlo visto, la joven a menudo vuelve la vista de ese espectáculo. A nuestras uniones les convienen las alcobas y una puerta, y nuestras partes vergonzosas se ocultan debajo del vestido que las cubre. Y, si no la completa obscuridad, 620sà que por lo menos buscamos un poco de penumbra y algo menos que la plena luz del dÃa[103]. También entonces, cuando la teja no protegÃa del sol y de la lluvia sino que la encina daba cobijo y alimento[104], el placer se compartÃa en el bosque y en las cuevas, no al aire libre: ¡tanta preocupación por el pudor habÃa entre aquella gente ruda! 625Ahora por el contrario escribimos en letreros nuestras aventuras nocturnas y se paga gran precio no por otra cosa sino por poder hablar. ¿Es que vas a pasar revista a todas y cada una de las jóvenes, allá donde las encuentres, para poder decir a quien te plazca «también ésta fue mÃa»?, ¿para que no te falten chicas que puedas tú señalar con el dedo, se convertirá en objeto de murmuración toda 630aquella a la que hayas tocado? Me lamento de cosas insignificantes: los hay que inventan lo que, si fuera verdad, negarÃan, y afirman que se han acostado con todas. Si no pueden tocar sus cuerpos, tocan lo que sà que pueden, sus nombres, y estando su cuerpo intacto, su fama incluye el delito. Ve ahora, cierra las puertas, guardián 635detestable de la joven, y atranca las duras jambas con cien cerrojos. ¿Qué puede haber ya seguro, cuando existe el adulterio que sólo lo es de nombre y desea hacer creer lo que en realidad no sucedió? Nosotros confesamos, con parquedad incluso, los amores verdaderos y nuestros arrebatos 640eróticos quedan encubiertos por un compromiso firme de silencio.