Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Pero puesto que os preocupáis de engañar a vuestros hombres, aunque carezcáis del honor de la cinta en el cabello, que sea la mano de una sirvienta o de 485un esclavo la que lleve arteramente las tablillas, pero no confiéis vuestra seguridad a un esclavo nuevo. He visto yo a mujeres soportar, las pobres, durante toda su vida la servidumbre de quien les engañaba con este tipo de amenaza. Malvado es desde luego todo aquel que se guarda dichas pruebas, pero, tiene sin embargo la mis490ma fuerza que el rayo del Etna. En mi opinión está permitido responder al engaño con engaño, y la justicia consiente tomar las armas contra los que vienen armados. Que una sola mano se acostumbre a trazar diferentes tipos de letra (¡oh!, ¡mueran aquéllos por cuya culpa tengo que dar estos consejos!), y no es seguro responder por escrito sino 495después de borrar bien la cera, para que una misma tablilla no tenga escritura de dos manos. Que la que escribe se refiera siempre a su amante como si fuera una mujer: poned en vuestro mensaje «ella» donde tengáis que poner «él».