Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Hay una… (todo aquel que quiera conocer a una alcahueta, que preste oídos)… hay una vieja llamada Dipsas. De su modo de ser le viene el nombre[45]. Ella nunca contempló, estando sobria, a la madre del negro Memnón[46] sobre sus rosados caballos. Ella conoce las artes mágicas 5y los conjuros de Eea[47], y hace volver por medio de su arte las aguas corrientes a su manantial. Sabe bien cuál es la virtud de las hierbas, cuál la de las cintas movidas por la rueda sinuosa[48], cuál la del veneno de una yegua en celo[49]. Con su sola voluntad, se aglomeran las nubes en toda la extensión del cielo; con su sola voluntad, brilla 10la luz en la límpida bóveda celeste. He visto, creedme, los astros centelleantes con el color de la sangre, y el rostro de la luna estaba purpúreo por la sangre. Tengo la sospecha de que, convertida en pájaro, revolotea a través de las sombras de la noche, y que su cuerpo de anciana se recubre de plumas[50]. Tengo la sospecha y es lo que 15se dice. Además, la doble pupila de sus ojos despide rayos, y una luz centelleante surte de ambos globos oculares. Hace surgir de sus antiguas sepulturas a sus bisabuelos y tatarabuelos, y con prolongado ensalmo hiende el suelo compacto.