Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor ¡Ay de mí!, pues tú, que no eres hombre ni mujer[15], vigilas a mi dueña y no puedes conocer las alegrías recíprocas de Venus. El primero que cortó a los niños los genitales debió él mismo sufrir las mismas heridas que hizo. Serías complaciente y accesible a los ruegos, si te hubieras 5enardecido de amor por alguna mujer. No has nacido tú para montar a caballo, ni eres bueno para empuñar las armas pesadas, ni a tu diestra conviene una lanza guerrera. Que los machos se ocupen de esas cosas; tú, abandona esperanzas viriles: debes tener la misma bandera que 10tu señora. Complácela con tus servicios y que su favor te resulte provechoso; sin ella, ¿cuál será tu utilidad? Posee además hermosura, posee una edad propia para los devaneos amorosos. No merece su belleza perderse en un abandono estéril. Te ha podido engañar aunque seas tenido por 15difícil de esquivar: llegará a cumplirse lo que dos personas han deseado al mismo tiempo. Pero habría sido más conveniente haberlo intentado con súplicas: nosotros te imploramos, mientras aún tienes tiempo de poner un buen precio a tus servicios.