Cartas de las heroinas - Ibis
Cartas de las heroinas - Ibis Es mi dote una tierra que era de Júpiter, la isla de Creta; que todo mi gobierno se someta a mi amado Hipólito. ¡Oh, 165 cruel, doblega tu corazón! Mi madre pudo seducir a un toro, ¿serás tú más salvaje y más fiero que un toro? Apiádate de mÃ, por Venus, que tanto se prodiga conmigo: asà nunca te enamores de quien te pueda despreciar; asà te acompañe la 170 diosa ligera en los sotos apartados[135], y asà la espesura del bosque te ofrezca fieras que matar; asà te ayuden los Sátiros y los Panes, dioses de los montes, y que caiga el jabato atravesado de frente por tu venablo; asà te den las ninfas, aunque se diga que no te gustan las muchachas, el agua que te 175 alivie la sequedad de tu sed. Acompaño estas súplicas también con lágrimas. Las palabras de la suplicante las estás leyendo, y las lágrimas imagina que las estás viendo.