Cartas de las heroinas - Ibis
Cartas de las heroinas - Ibis ¿Qué voy a hacer? ¿A dónde voy a ir yo sola? La isla60 está sin cultivar; no veo el trabajo de hombres ni de bueyes. El mar ciñe todo el costado de esta tierra, pero no hay ningún marino; ninguna embarcación que vaya a venir por estas rutas inseguras. Suponte que se me ofrecen unos compañeros, una nave y buenos vientos: ¿para qué iba a65 seguirlos? La tierra de mi padre[218] me niega la entrada. Aunque me deslizara en un barco afortunado por unos mares en calma, aunque Éolo moderara los vientos, seré una exiliada.
No te volveré a ver, Creta, repartida en cien ciudades[219], tierra que conoció Júpiter de niño. Porque mi padre y mi tierra, gobernada por él con justicia, nombres queridos, han70 sido traicionados por mi culpa, cuando te di como guía un hilo que condujera tus pasos, para que, vencedor, no te retuvieran las revueltas del laberinto. Entonces me decías: «Yo te juro por estos mismos peligros que mientras los dos estemos vivos serás mía». Estamos vivos y no soy tuya, Teseo, 75si es que está viva una mujer sepultada por el engaño de un marido infiel. ¡Ojalá me hubieras sacrificado a mí también con la misma maza que a mi hermano[220]! Con mi muerte habrías cumplido la palabra que me diste.