Cartas de las heroinas - Ibis
Cartas de las heroinas - Ibis Asà es que yo al morirme no veré las lágrimas de mi 120madre ni habrá quien me cierre los ojos. Mi desgraciado aliento escapará entre aires extranjeros y no habrá una mano amiga para ungir mi cuerpo yacente. Las aves marinas se posarán sobre mis huesos sin enterrar; ésta es la sepultura que merecen mis favores. Irás al puerto de Cécrope[224] y serás125 recibido en tu patria, y cuando altanero en presencia de tu gente, cuentes con detalles la muerte del hombre y toro, y sobre la morada de piedra cortada por dudosos caminos, cuenta también que me abandonaste en una tierra desierta: ¡no debo serte escamoteada a tus tÃtulos! No es Egeo tu130 padre, ni tú eres hijo de Etra la hija de Piteo; tus padres son las piedras y el mar.