Cartas de las heroinas - Ibis
Cartas de las heroinas - Ibis Quisieran los dioses que me vieras desde lo más alto de la nave; mi triste figura habrÃa conmovido tu expresión. MÃrame ahora no con los ojos, sino, del único modo que 135puedes, con la imaginación, agarrada a un arrecife golpeado por el vaivén del agua; mÃrame el cabello, suelto en señal de duelo, y la túnica pesada de lágrimas, como si fuera de lluvia. El cuerpo se me estremece, como las espigas que golpean los aquilones, y trazo vacilantes las letras, escritas 140con mano temblorosa. No te imploro por mis méritos, ya que tan mal me ha ido; que no se me deba agradecimiento a mi obra, pero tampoco castigo; y si no he sido yo causa de tu salvación, no tienes por qué ser tú causa de mi muerte. Te145 tiendo estas manos, cansadas de golpearme el pecho afligido, desgraciada de mÃ, a través del ancho mar. Te muestro, triste, los cabellos que me quedan; te suplico por estas lágrimas que tu conducta ha provocado: vira tu barco, Teseo, vuelve tus velas[225] y regresa; y si he muerto antes,150 recoge al menos mis huesos.