El arte de amar
El arte de amar [80] En la Odisea (XXI 295-304) se pone, igual que aquÃ, al centauro Euritión como ejemplo de embriaguez y de las funestas consecuencias que puede traer consigo tal estado. «Tan pronto como tuvo su mente —dice Homero— trastornada por el vino, enloqueciendo, cometió perversas fechorÃas en la casa de PirÃtoo.» Se cuenta después cómo PirÃtoo y los suyos le cortaron las orejas y narices, y lo expulsaron. Es muy posible que se haga referencia al mÃtico combate entre lápitas y Centauros con ocasión de las bodas de HipodamÃa y PirÃtoo. En Ovidio (Met. XII 220) se menciona en tal ocasión a un centauro, Éurito, que, embriagado, fue el que dio comienzo a la reyerta. Sin duda han de identificarse el Euritión de Homero y de este pasaje ovidiano con el Éurito de las Metamorfosis. Cf. Amores I, nota 25. <<
[81] Lugar paralelo a Am. I 4, 116: «pero sin que nadie lo vea, tócame el pie», y 55-58: «cuando te levantes para marcharte a tu casa y nos levantemos todos, no te olvides de meterte en medio del tropel. Allà me encontrarás o te encontraré yo. Entonces tócame cuanto puedas tocarme.» <<
[82] El pavo real, al que la diosa adornó con los ojos del gigante Argos en sus plumas caudales. <<