El arte de amar
El arte de amar Yo te daré la medida justa en la que debes beber: que 590tu mente y tus pies puedan cumplir su cometido. Ten cuidado con las disputas a las que el vino predispone especialmente, y con las manos demasiado proclives a peleas feroces. Euritión murió neciamente mientras bebÃa el vino que le habÃan ofrecido[80]: la mesa y el alcohol se prestan más a bromas divertidas. Si tienes buena voz, canta; si brazos 595ágiles, baila; y agrada con cualquier habilidad con la que puedas agradar. Asà como la embriaguez verdadera resulta perjudicial, asà también la fingida te será provechosa: haz que tu lengua engañosa balbucee con sonidos entrecortados para que cualquier cosa que hagas o digas con más licencia que la debida, la atribuyan al alcohol que bebiste 600de más. Desea buena suerte a tu amada y buena suerte al que duerma con ella, pero en silencio implora desgracias para su acompañante. Y cuando, después de retirar las mesas, se marchen los invitados, el tropel mismo te dará lugar y ocasión de acercarte. Mézclate con el tropel y arri605mándote dulcemente a ella cuando salga, pellÃzcala con los dedos en el costado y rózale el pie con tu pie[81].