El arte de amar
El arte de amar El que ha conseguido besos y no ha 670conseguido también lo demás, será digno de perder incluso lo que se le dio. ¿Cuánto te habrÃa faltado, después de los besos, para colmar tu deseo? ¡Ay de mÃ!, eso ha sido necedad y no vergüenza. Aunque le des el nombre de violencia: a las mujeres les gusta esa clase de violencia; lo que les produce placer, desean darlo muchas veces obligadas por la fuerza. Todas se alegran de haber sido 675violadas en un arrebato imprevisto de pasión y consideran como un regalo esa desvergüenza. Por el contrario la que, pudiendo haber sido forzada, se retira intacta, aunque finja alegrÃa en su rostro, estará triste. Febe sufrió violencia y violencia le fue hecha a su hermana, pero ambos vio680ladores resultaron del agrado de las violadas[86].