Metamorfosis
Metamorfosis Mientras el héroe hijo de Dánae[1] rememoraba estos hechos rodeado por los cefenos, las salas del palacio se llenaron con el griterÃo de una muchedumbre alborotada. No era un clamor que celebrara el festejo nupcial, sino el clamor que anuncia una feroz batalla; el banquete, convertido de repente en un tumulto, se podrÃa comparar con el mar en calma cuando la rabiosa fuerza de los vientos lo agita, erizando de olas la superficie. Estaban encabezados por Fineo, temerario instigador de la contienda, que blandiendo una lanza de fresno con la punta de bronce, dijo: «¡Aquà estoy! ¡He venido a vengar el rapto de mi prometida, y ni tus plumas ni Júpiter convertido en falso oro te permitirán escapar de mÃ!». Y cuando se disponÃa a arrojar su arma, Cefeo exclamó: «¿Qué haces? ¿Qué locura te impulsa, hermano, a cometer un crimen? ¿Es asà como le agradeces todos sus méritos? ¿Es ésta la dote que le ofreces por haberle salvado la vida? Si lo piensas bien, verás que no fue Perseo quien te la quitó, sino el rigor de las divinas Nereidas, el cornÃgero Amón[2], la bestia marina que venÃa a saciarse con la carne de mi carne. ¡Entonces fue cuando te la quitaron, cuando iba a morir! ¡A menos que, cruel, no desees tú eso mismo, que muera, para poder consolarte con nuestro luto!