Metamorfosis
Metamorfosis La fama del nuevo prodigio tal vez habrÃa llenado de comentarios las cien ciudades cretenses si en Creta no hubiera ocurrido el milagro aún más reciente de la transformación de Ifis. En efecto, la región de Festo[52], próxima al reino de Cnoso, habÃa engendrado tiempo atrás a un tal Ligdo, de origen oscuro, un hombre libre, aunque de familia plebeya. Su patrimonio no era mayor que su nobleza, pero su vida y su honestidad eran intachables. Éste habÃa advertido a su esposa encinta, cuando ya el parto estaba cercano, con estas palabras: «Mis deseos son dos: el primero, que te liberes de tu carga con el mÃnimo dolor; el segundo, que des a luz un niño. La condición femenina supone una carga mayor, y la fortuna le niega la fuerza: asà pues, si por casualidad, cosa que espero que no ocurra, de tu parto naciera una hembra, aun contra mi voluntad (perdóname amor paternal), yo ordeno que se le dé muerte». Asà dijo, y abundantes lágrimas bañaron el rostro del que daba la orden y de quien la recibÃa. Teletusa suplica una y otra vez a su marido con vanos ruegos para que no ponga esas limitaciones a sus esperanzas. Pero Ligdo estaba seguro de su decisión.