Metamorfosis
Metamorfosis Cuando la áurea madre de Eneas se dio cuenta, y vio también que se preparaba una trágica muerte para el pontífice[51] y que se tramaba una conjuración armada, palideció, y a todos los dioses con los que se encontraba les iba diciendo: «Mira qué mole de insidias preparan contra mí, con cuánta perfidia se atenta contra esa cabeza, lo único que me queda del dardanio Iulo. ¿Es que siempre voy a ser yo la única atormentada por justas preocupaciones? Ahora herida por la lanza calidonia del hijo de Tideo[52], luego angustiada por las murallas de Troya, que apenas puede defenderse, viendo cómo mi hijo es arrastrado en un largo periplo sin rumbo, zarandeado por el mar, cómo entra en la morada de los muertos y cómo combate contra Turno, o, si hemos de decir la verdad, contra Juno. Pero ¿por qué estoy recordando las viejas desgracias de mi descendencia? Este temor de ahora no permite acordarse de los anteriores: podéis ver cómo afilan contra mí espadas criminales. ¡Frenadlas, os lo suplico, impedid el delito, y no extingáis las llamas de Vesta con el asesinato de su sacerdote!». Acongojada, Venus profiere inútilmente palabras como estas por todo el cielo, y conmueve a los dioses. Éstos, aunque no pueden infringir los férreos decretos de las antiguas hermanas[53], envían señales certeras del inminente luto. Dicen que un clangor de armas entre negras nubes y el terrible resonar de trompetas y de cuernos en el cielo anunciaron el delito. También el disco del sol, ensombrecido, ofrecía una pálida luz a la tierra amedrentada. Muchas veces se vieron arder antorchas entre las estrellas, y muchas veces entre la lluvia cayeron gotas de sangre; el Lucífero estaba oscuro, con el rostro manchado de parda herrumbre, y manchado de sangre estaba el carro de la Luna. En mil lugares emitió su fúnebre canto de mal agüero el búho infernal, en mil lugares derramó lágrimas de marfil, y dicen que en los bosques sagrados se escucharon cánticos y palabras de amenaza. Ninguna víctima da buenos presagios, las entrañas advierten la inminencia de grandes desórdenes, y en las vísceras se encuentra la cabeza mutilada[54]. Y dicen que en el foro y alrededor de las casas y de los templos de los dioses aullaron perros por la noche y vagaron sombras de muertos silenciosos, y la ciudad fue sacudida por temblores.