Metamorfosis
Metamorfosis Huye el héroe hijo de Autónoe[12], y en su propia carrera se sorprende de ser tan veloz. Cuando vio sus cuernos y su hocico reflejados en el agua, quiso decir: «¡Pobre de mí!», pero la voz no salió de su boca. Emitió un gemido: eso fue todo lo que pudo decir, y las lágrimas cayeron por un rostro que ya no era el suyo; sólo su mente permaneció como antes. ¿Qué hacer? ¿Volver a casa, al palacio del rey, o permanecer escondido en el bosque?: el pudor le impide lo primero, el miedo lo último.